Por que viajamos?

La última vez que viajé fue para dejar un país que quiero mucho y mudarme a otro al que estoy comenzando a comprender poco a poco. Y entonces parece que la vida pasó a una velocidad de un rayo haciéndome creer que todo se movió muy rápido y que llevo años detenido, pero eso no es cierto, sigo pensando y planificando viajes al tiempo que la pregunta retumba en mi cabeza ¿por qué viajamos?

Viajamos para ser libres. Dice Mirichán constantemente porque ella persigue día tras día esa satisfacción que se siente al no tener ataduras o que esas cadenas sean tan leves que se pueden romper con algo tan simple como meterse en un tren y partir hacia cualquier lugar.

Viajamos por curiosidad. Pienso por un instante y me acuerdo de las mujeres de Bolivia. La primera vez que las vi con sus faldas grandes y coloridas, un sombrerito de bombín y un niño colgando de sus espaldas había sentido que estaba viendo un documental y percibí que eso quería siempre: descubrir, ver y saber cómo viven otras personas.

Viajamos por aventura. Si en uno de nuestros viajes no nos perdemos en alguna ciudad es raro y hasta aburrido, si no sentimos una leve adrenalina haciendo algo que no sabemos cómo saldrá o si no nos lanzamos llenos de valor frente al desconocimiento nuestros recorridos por el mundo no serían lo mismo.

Algunos compran un coche para pasear orgullosos en él, otros se colman de felicidad al tener una casa llena de una familia inmensa y nosotros no pedimos nada más que poder meternos en un autobús, un tren, un avión o cualquier cosa que nos lleve a lo desconocido para que quedarnos quietos, para seguir moviéndonos pensando en los motivos que nos llevan a viajar.

 

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